Los exámenes escolares crean momentos de tensión entre los estudiantes aun cuando se han preparado bien para responderlos. A continuación se presentan algunas sugerencias para obtener mejores resultados.
Aprobar o reprobar un examen a veces puede vincularse con la suerte, porque este tipo de evaluación lleva implícito elementos de subjetividad. Sin embargo, hay más probabilidades de responder correctamente a las preguntas si, además de conocerse el contenido, se siguen algunas estrategias que faciliten la contestación efectiva de la prueba.
¿Qué es un examen?
De manera general, es uno de los instrumentos para evaluar el aprendizaje y avances del alumno con la finalidad de que el maestro realice mejoras en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
¿Qué datos no deben faltar al completarlo?
El nombre y apellidos del estudiante es lo primero que se debe escribir. Cuando se examina a un grupo numeroso de alumnos existe el riesgo de extravío, incluso el evaluador puede confundir las calificaciones si no son claros los datos de identificación.
La fecha también es útil a la hora de establecer alguna reclamación sobre los resultados.
¿Por dónde empezar el examen?
Es conveniente hacer una lectura global de todo el material para identificar las preguntas que podemos contestar y las que resultan más complicadas. Generalmente, los maestros esclarecen dudas sobre el significado de las preguntas al iniciarse el examen.
Los especialistas recomiendan responder primero las cuestiones que se conocen mejor, lo cual permitirá:
- Utilizar menos tiempo en recordar las respuestas.
- Avanzar más rápido en el examen.
- Completar todas las preguntas que sabemos.
Minutos finales del examen
Es conveniente reservar unos 10 minutos antes de concluir el tiempo de evaluación para revisar las respuestas en cuanto a contenido, ortografía y claridad.
No obstante, es importante tratar de contestar todas las preguntas aunque no quede tiempo para releer el examen.
Recomendaciones generales
- Escribir con la mejor letra posible. El maestro debe revisar muchos exámenes y no puede detenerse indefinidamente en cada uno para descifrar lo que el alumno intentó decir.
- Utilizar un lápiz (tener alguno de repuesto). De esta forma se corregirán los errores sin dejar tachaduras que impidan la legibilidad de la prueba. En todo caso, el uso de los materiales dependerá de las instrucciones que se den previamente.
La utilidad de las recomendaciones anteriores variará según el nivel escolar donde se aplique el examen.

Texto: LAPC